Tiempo de lectura: 3 minutos Esto no es un relato de caza, es un relato de vida. Un amigo al que le juré la más falsa de mis promesas, la mayor falacia mirándole a los ojos. Le juré que cazaría un cochino a cuchillo y yo le ayudaría. Y hoy ha partido hacia lo eterno y mi promesa, en este preciso instante, toma fuerza de imperativa.