Dicen que hay tantas formas de rezar como diferentes seres vivos acoge la selva. Dicen que cuando uno se santigua puede hacerlo de tantas maneras como pensamientos puede albergar un alma libre. Dicen que se puede ver a Dios en tantos lugares como lugares tiene el mundo entero. Y dicen -todos los que dicen lo anterior- que la marisma es el escenario donde más diferentes animales habitan, donde más pensamientos puede albergar la persignación o donde Dios jamás pasó de visita, pues despierta aquí todos los días.