¿Cuántas veces nos ha sacado de un apuro?

LXC | Locos por la Caza. By JOAQUÍN DE LAPATZA.

LXC | Locos por la Caza. By jdl

 

Cuando hablamos de equipo de caza, casi siempre nos centramos en los mismos temas: la escopeta o el rifle, el visor, las balas, los cartuchos, las botas…. Es curioso, pero el elemento que compartimos cazadores de mayor y menor es el que menos comentamos y esa pieza fundamental es la sempiterna navaja.

 

La navaja, aparte de una tradición muy española, es sin duda, un elemento que no puede faltar en el bolsillo de cualquier cazador.  Aunque solo sea para cortar un trozo de queso, o unas rodajas de chorizo, o una rama molesta que estorba.  Sin embargo, no es un tema común de conversación y eso seguramente se debe a que es algo absolutamente personal y que la oferta es casi interminable.

Desde las suizas multiusos (Victorinox) que han conseguido extender su producto de manera casi inimaginable, las tradicionales españolas: Toledanas, Alabaceteñas, Taramundi y un largo etcétera, a las sencillas pero efectivas francesas Opinel o a las marcas conocidas españolas como Muela, siempre presentes en los muestrarios de las armerías.

La navaja puede ser una “cosa” más en el macuto, o puede ser ese elemento cargado de recuerdos que nos acompaña en cada aventura y desventura y que algún día, cuando se la regalemos a un hijo o nieto (o amigo), quedará impregnada de un valor sentimental imborrable.  No negaré que me rechiflan las navajas y que tengo muchas, aunque nunca son demasiadas, pero lo cierto, es que solo algunas de ellas son “especiales” para mí, y solo una la que me acompaña en cada jornada de campo. 

Al final, si pudiera diseñar la navaja perfecta, valoraría los siguientes elementos: un fenomenal filo, que sea flexible pero resistente, que se abra de manera fácil y rápida, que tenga bloqueo de hoja seguro, que sea muy robusta y que el cierre sea completamente seguro, que el mango tenga un buen agarre, que el cierre sea fácil y fluido, que no tenga aristas una vez cerrada, seguramente que incluya funda (aunque a veces la lleve en el bolsillo) que la hoja sea muy resistente, que me sirva para cortar desde un trozo de pan a una rama del grosor de un dedo gordo, que pueda abrirla con una mano… Valer, valen muchas para lo que expongo, pero las hay que cumplen de 10 y las hay que cumplen justito.  Como ya viene siendo costumbre, llevo unas semanas estudiando distintos tipos de acero, de cierres, de marcas, queriendo entender las diferencias en calidad y en precio y buscando una buena candidata para esta temporada y las que vengan detrás.

En las próximas semanas iré publicando una pequeña serie de artículos sobre los distintos tipos de aceros, tipos de cierre, tipos de hoja, acabados…. Espero que os gusten.

Para finalizar, no podemos olvidar un elemento fundamental a la hora de elegir una pieza: la belleza. La belleza en nuestra mano: si te va a acompañar siempre, debe gustarte.

La navaja empieza embrujándonos con su belleza, nos satisface con su uso y se hace inseparable cuando la cargamos de recuerdos y emociones.

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