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¡NO LO HAGAS!

® LXA | joaquín de lapatza

¡No lo hagas!

Hace dos sábados asistí con consternación a lo que pudo ser un accidente grave de caza.  Desgraciadamente, llevamos una mala racha de accidentes de caza con varios compañeros que ya no volverán a sus casas.  Aunque nos recuerden una y mil veces, parece que no nos calan los mensajes. Cuidado con los tiros al viso, cuidado con el cañón del arma esté cargada o no, lleve el seguro activado o no.

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El descerebrado, por no usar un adjetivo más fuerte

No solo no cejó en su empeño, si no que realizó su primer disparo que impactó a unos 10 metros de nuestro puesto

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El descerebrado, por no usar un adjetivo más fuerte...

No solo no cejó en su empeño, si no que realizó su primer disparo que impactó a unos 10 metros de nuestro puesto

® LxA | Joaquín De Lapatza

Hace dos sábados…

Pues bien, hace dos sábados, estaba en puesto de traviesa, colocado a lo largo de una pendiente bastante fuerte en un cortafuegos.  Visto que nos tocó “escalar” a nuestros respectivos puestos, pudimos comentar y ver la ubicación exacta de cada puesto según subíamos por la pendiente.  Al llegar a mi puesto, me ubiqué a unos 2 metros de la marca, justo en el borde exterior del cortafuegos. La ventaja de “meterse” un par de metros (un par de metros son dos metros, no 5, ni 10) es que de esta manera, aunque tengamos un campo de visión ligeramente menor, no tendremos el riesgo de disparar en línea a otro puesto, ya que no veremos a la res una vez estén alineados.  

Pasadas dos horas, sentimos un trote acercándose a nuestra postura, mi compañero de puesto, que en este momento era quien portaba el arma, se preparó para el lance.  Pudimos ver que se trataba de una cierva que nos entraba entre nosotros y el puesto encima nuestro, estando bastante más cerca de nuestra postura. Mi compañero, empezó a encarse el rifle cuando vio que el puesto superior, ya estaba encarado y con el rifle alineado a nuestro puesto…  Como se suele decir en lenguaje montero, mi compañero les “dio una voz” para avisar de que estaban apuntando sobre nuestra ubicación.

El descerebrado, por no usar un adjetivo más fuerte, no solo no cejó en su empeño, si no que realizó su primer disparo que impactó a unos 10 metros de nuestro puesto, y a aproximadamente un metro del borde del cortafuegos…  para más inri, encima, erró el disparo, repitiendo un segundo disparo en zona segura ya. Nosotros nos quedamos congelados por ver un disparo tan sumamente inseguro mientras el polvo levantado por el impacto, se difuminaba lentamente.  Mal por lo cerca que impactó la bala, pero lo profundamente aterrador fue que el suelo era de piedra suelta, y que estaba tirando en línea perfecta con el resto de la armada. Gracias a Dios, porque no puede ser de otra manera, no hubo más incidente que los gritos que varios monteros le dimos a este insensato.  

Finalmente, un vareto cruzó por su postura y le dieron plomo en 3 disparos para abrazarse al verlo caer.  

Muchas de mis conversaciones con otros monteros coinciden en lo a disgusto que acudimos a una montería cuando sospechamos que los compañeros de armada vienen cargados de “ansia”.  Qué mala y peligrosa es ese ansia!

Se puede ser novato, todos lo hemos sido.  Pero hay que ser prudente. No hay segunda oportunidad para un accidente mortal.    

 

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