Dicen en mi pueblo que “quién se viste con lo que no es suyo, le desnudan en la calle”. Qué sabio es el refranero español.

Aunque hoy en día es fácil camuflarse por lo ajetreado y variopinto del personal, no es menos cierto que, puestos a mentar refranes, “el que nace lechón, muere cochino” o lo que es lo mismo “quien no corre de pollinejo, galopa de burro viejo” …

Sánchez -que nadie le quite mérito- descendió de los suburbios de un partido que le había dado la espalda. Subió y logró asirse al poder. No entro en detalles de si con buenos o malos pactos. Pero lo hizo. Y ahí está. Ha tenido la mano izquierda de hacer suyos a los menos enemigos de su entorno. Y va a lograr por goleada algo que nadie pensó que ocurriría: superar la estupidez y torpeza de Zapatero.

No, no soy sospechoso de abrazar las ideas del PP. Nada más lejos de esa panda de repeinados cuya gestión no fue mejor que la de “cejas de lince”, pues con sonrisa de mozo en una feria, lo primero que hizo a su electorado fue traicionarle para guiñar un ojo al oponente y pensar que estaba ganándose su favor. Así es la triste política. El PP hace lo que quiere la izquierda, siempre atacando a sus votantes. Y el Psoe hace lo que le da la gana, siempre y cuando vaya en contra del empresario mediano o pequeño, en contra de la misma sociedad. E intenta abrazarse a una seriedad y profesionalidad que no existe en ninguno de los asientos de ese congreso.

Es fácil hacer “leña del árbol caído”, pero más fácil es mandar a la muerte a todo el populacho que honradamente trabaja, paga sus impuestos y encima obedece… Se viene una encima más gorda que un marrano con buena montanera. Y si este gobierno -o el que sea- cree que con circo y pan calmará al pueblo, lo van a tener más negro que las esperanzas de un pobre…

España está harta, muy harta, de la clase política. Da igual el color que la regente. Pues no es posible que por la mala gestión no se legisle penalmente. No estoy de acuerdo eso de que “no era previsible esta situación”. No es previsible un terremoto, un ciclón o la caída de un meteorito para uno que anda por la calle camino de su trabajo. Por alguien que tenga un negocio cualquiera. No es posible advertir la caída de la bolsa por alguien que prepara un barbecho con su tractor o echa de comer a sus merinas… Para el ciudadano no es posible eso porque no tiene por qué saberlo, ni tiene instrumentos para ello. El ciudadano tiene que pagar impuestos y cumplir las leyes. No se le exige que haga bien o mal su trabajo; si es buen profesional, prosperará. Si no, terminará su camino en ese sector. Y si actúa negligentemente cuando ostenta un alto cargo, se le procesa.

              Pero el político, y más aún cuando regenta el poder de un Estado, sí tiene acceso a información que los de a pie no tenemos. Tiene que saber cómo actuar, tiene que tener la visión y el prisma para ponerse en todos los escenarios, como el piloto de aviones que practica cada seis meses en un simulador haciendo frente a todo tipo de escenarios. Y si no pasa el test, se va a su puta casa. Tal cual.

A Sánchez y su novio el coletas les va a doler la cabeza. Consuela eso de “mejor un bombón para dos que una mierda para uno”, pero en este caso el mojón es para una collera de ineptos y sus secuaces, que no habrían dudado en mandar a sus cachorros a montar disturbios si hubiera estado gobernando el sin sangre de Rajoy…

“Verdes las han segado”, Sánchez. “Has predicado y ahora te toca dar trigo…” y desde las soledades del campo español miro la cuarentena y crisis perpetua en la que vive la “España vaciada” porque ninguno de sus gobernantes ha sabido mantener al sector primario como lo que es: esencial.

Y me despido con otra -ésta es cosecha propia- a propósito de tu inquina para meterte con quien ahora todos recuerdan: El que con muertos pelea, el destino lo espera…

 

M.J. “Polvorilla”

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