Existe mucha controversia alrededor de si para la caza española es mejor puntas blandas o puntas duras. 

Antes de nada, debemos aclarar dos términos importantes para entender las diferencias:  la capacidad de penetración y la transmisión de energía (en caza se refiere a este concepto como “parada”).  En ambos casos, las dimensiones y la velocidad del proyectil son muy relevantes, como lo es la estructura y materiales del proyectil.

Los proyectiles duros están diseñados para obtener una máxima penetración y mantener el máximo de masa sin deformarse apenas.  Los proyectiles blandos están diseñados para deformarse rápidamente y transmitir la energía al objetivo.

En la caza?

La respuesta es que depende del tipo de caza y del objetivo que persigamos.  Las balas “duras” tienen como ventaja su alto poder de penetración y su baja deformidad en el proyectil.  Esto se traduce en que casi siempre atraviesan al animal y en una menor expansión del proyectil al atravesar el animal, lo que implica menor destrozo en la carne.

Las balas blandas, sin embargo, están diseñadas para deformarse con mayor rapidez buscando una expansión rápida, y una transmisión máxima de energía (mayor cavidad).

Asumiendo que el mejor disparo es aquel que impacta en una zona inmediatamente letal (cabeza, cuello y columna vertebral, seguidas por corazón y pulmones), en estos casos, tanto las puntas blandas como las duras son terminales, y ambas son igualmente válidas.

En casos de disparos mas “colocados”, la punta dura nos aporta la ventaja de hacer menos “destrozo” en el animal y por tanto poder aprovechar al máximo la carne.  En el caso de disparos cercanos o en movimiento, la bala blanda nos aporta esa mayor transmisión de energía al animal, acompañada de un muy posible shock multior

En el vídeo inmediatamente superior, vemos la diferencia «visual» entre balas de plomo y las que son una aleación endurecida. 

La dureza de un proyectil viene marcada por dos factores igualmente relevantes, el material de fabricación y el diseño de la bala.  Aunque ahora es poco frecuente, antiguamente se cazaba con puntas monolíticas (un solo material, en un bloque fundido) de plomo (casi como las de escopeta hoy en día).   De estas puntas se ha evolucionado a puntas compuestas por un corazón de plomo (o aleación) y “camisa” metálica, o las puntas monolíticas, esta vez en cobre o aleaciones libres de plomo.

En el caso de la fauna ibérica, si buscamos “parar” al animal, lo mas adecuado son puntas blandas o de expansión controlada (la mayoría de las puntas plásticas están diseñadas con para una expansión controlada con alta retención de la masa del proyectil).  No es que las monolíticas no sean apropiadas, simplemente son puntas mas duras y nos exigirán un disparo mas certero para frenar al animal y nos perdonaran menos.

Por entendernos (y a mi juicio), yo suelo usar y recomendar puntas blandas en batida o montería.  La mayoría de las marcas de munición que se venden en España venden mayoritariamente este tipo de balas, reservando las puntas más duras para la caza en el extranjero a animales más duros.

Share This